Soñé que de alguna manera había ganado una escoba mágica, si, de las mismas que usa Harry Potter para volar, eso sí, la mía era de mejor calidad je je je.
Bueno, pues tenía yo tantos amigos, que le acondicioné un artilugio a la escoba para poder cargar con mis ellos y volar por lugares grandes… muy grandes. Para cuando llegue a pisar el hielo en algún paraje lejano, fue cuando me desperté y comprobé que se me había caído la cobija y los pies se me estaban congelando.
Hace dos años encontré la puerta de escape, la salida perfecta… la verdadera manera de volar. Hace dos años me aventuré, después de leer por pura casualidad a un vaquero hermoso, a un ángel colega y a un hada del sur del mundo, a iniciar mi espacio, dándole un guiño a Frida con el grito enorme de ¡PIES PARA QUE LOS QUIERO, SI TENGO ALAS PARA VOLAR!
Frida, ya lo sabe mi amigo el coctelero, es mi delirio, mi pasión, un reflejo antiguo en los espejos de mi hoy, de mi presente; Frida, uno de mis seres querido, quien junto a Sabina y a Chavela, han tenido un guiño aquí, en mi Lejana Galaxia.
Pero las cosas se salieron de las proporciones que inicialmente planeé… y vinieron personajes hermosos desde el otro lado del país, del continente ¡y desde el otro lado del Atlántico! Cada personaje con una idea, con una caricia en el momento oportuno, cada personaje con las alas lustrosas y abrigadas para decirme de una manera o de otra “puedes contar conmigo”
Así me di cuenta que los amigos no son necesariamente para verlos cada día, los amigos son para sentirlos, para conocerlos, para comprenderlos y aun así poder refutar sus ideas (sin pretender cambiarlas)
Los amigos vienen en todas las presentaciones posibles y a través de mi blog me he dado cuenta que llegan por los medios más insospechados.
Gracias, por venir, por pasar, por quedarse. Gracias por ser mis amigos, quizás los verdaderos, quizás los únicos. Gracias por quedarse a mi lado y por aventurarse conmigo a volar, aun teniendo en cuenta que mis alas desplumadas y sucias no son muy fuertes en ocasiones. Gracias por sostenerme en vuelo.
Dos años, cosidos a retazos, pedacitos de alma en cada escrito, ausencias pero nunca olvidos… el hermano menor (Oz) que nació después, ante la imposibilidad de Dark de ser tan colorido.
Dos años… que auguran ser mil… que espero estén para siempre escritos en mi biografía y en la palma de mi mano.
Gracias, por no temer volar conmigo, en mi loca escoba mágica, sentaditos, riendo para mí y viniendo para mí…. Gracias por enseñarme que ALQUILARSE PARA SOÑAR sí vale la pena.


