lunes, 8 de junio de 2009

Sobre apuestas para perder

Hay cosas inútiles a las cuales estamos amargamente encariñados, para la muestra un botón: El dedo meñique de los pies.

¿Hay algún artilugio más inútil en todo el cuerpo? No, no lo creo, el dedo meñique del pie tiene una sola, única y macabra función: ser el portador de un callo y darse horrorosos golpes contra las esquinitas y las mesas. Aún así, ¡ese dedo que te hace tropezar no sería mutilado a gusto propio nunca! Es una debilidad pero es nuestra, nació con nosotros, lo vimos dar sus primeros pasitos y lo vimos vestir su primer uñero…. Entonces, ¿Cómo alejarlo de nuestro corazón y de nuestra anatomía?

A Diana se lo había dicho su madre, se lo habían dicho sus amigos y se lo había dicho la baraja con la carta del dos de espadas: ese hombre no iba para ningún lado. Ese hombre era simplemente un hongo emocional; no aportaba, no entregaba… llegó un momento en que simplemente era un bulto medio calvo a la otra orilla de la cama. La nostalgia enorme que producen las malas relaciones, comienzan cuando se resta lo que se tiene con lo que se desea tener… y la diferencia es enorme.

Pero el corazón siempre tiene mucho de Capitán de barco: dispuesto a hundirse con la nave, dispuesto a acompañarla hasta el final; pero, ¿Quién la puede culpar? ¿Quién de nosotros no se ha atado a un dulce tormento con la esperanza vacía de un cambio, con el anhelo de revivir pasados mejores tiempos?

¿Hasta donde llegar con la esperanza de un cambio? es una buena pregunta; ¿hasta donde podemos modificar y acomodar los comportamientos ajenos? Realmente en el paso por esta situación son más los interrogantes que las respuestas, cada quien tendrá un punto de vista diferente, habrá quien soporte malos ratos, malas noches… malos tratos. Habrá quien a la primera noche lo mande todo al demonio y ponga los puntos sobre las íes.

En mi caso son dos los puntos que me detienen y me hacen soportar: la terrible idea de la soledad, de quedarme solo de nuevo, de tener que volver a empezar o la idea de hacerle daño a la otra persona.

Flaco favor le hace al corazón la terrible idea de ser un mártir. Poca ganancia se gana de soportar en silencio: muchos malos ratos y una espera incesante en la que todo tiempo pasado fue mejor.

Finalmente Diana terminó con la relación… finalmente se dio cuenta que a la hora de saldar las cuentas, ella estaba perdiendo y que aun buscando en todas las cartas de la baraja, el futuro de esa relación no era más que una masa gelatinosa en la que nadie podría ser feliz.

Habrá quien calle, suspire profundo y se abrace con ilusión a ese mal amor aun sin identificar; a ese tumor sentimental que no hace más que succionar y engordar sin reportar ningún beneficio… nadie puede culpar esa actitud… igual, algunas relaciones siempre serán nuestros dedos meñiques del pie: Inútiles, pequeñitas, feas… pero muy nuestras.

miércoles, 3 de junio de 2009

Sobre una larga cuenta... que ya pagué

Dos semanas llevado del diablo por un dolor de estomago que no tenía ni pies ni cabeza. Cinco horas solito en la sala de urgencias de un hospital, retorciéndome de dolor en la silla mientras una digna señora me contaba que ella llevaba ahí siete horas, en ayunas, y que muy probablemente no iba a poder volver a tomar café, chocolate, comer huevos, pan, frijoles… en fin, era más fácil preguntarle qué podía comer de ahora en adelante. Cinco minutos revisado por un médico (nada atractivo), diez minutos tocado por todas las terminaciones nerviosas por un grupo de tres médicos quienes radicalmente dijeron: ¡Apendicitis!

Una enfermera corría, armada hasta los dientes con ese material de tortura llamado inyección, una bolsa de suero y una gran sonrisa que yo definía burlona en medio de mi doloroso performance.

Diez minutos más en una sala de espera privada, con un frio de los infiernos y vestido solo con una bata que te deja el culo al aire, dos inyecciones más en la bolsa de suero, una camilla de cirugía, un fulano aterrado de estar por primera vez frente a tantos doctores; una máscara de oxigeno, una inyección en el suero… y todo quedó atrás.

Un dolor para moverme, un dolor para acomodarme, un dolor para todo (sin mencionar la risa que aun me hiere mortalmente y la tos que me hace ver rayos y centellas); siete vasos de gelatina, un compañero de cuarto que no respondía, tres platos de comida asquerosa.

Siete centímetros de apéndice, cuyas funciones orgánicas en todas las fuentes son descritas como “hipotéticas”… es decir, siete centímetros cuya mayor utilidad es recordarte tu frágil y dolorosa condición humana.

Mil pastillas, mil citas posteriores y una linda cicatriz que deberé cubrir con uno o dos tatuajes. Cien mil horas en mi cama, sin poder escribir, pintando de lado y sintiendome como una tortuga de espaldas.

¡Mierda… tratando de analizar todo esto, recién me doy cuenta cuan malo soy para los números!

martes, 26 de mayo de 2009

Sobre mi decalogo a favor de la dignidad


Tienes que tener más precaución cuando revises tu correo desde un computador ajeno, mas aun si es el computador de un ingeniero en sistemas” dijo con un tono burlón que aunque me ofendió, no me evitó ser lo suficientemente elocuente y decirle con un aire de obispo “Cuanto rencor Rodrigo, tanta ponzoña y tanta venganza de alguien que punge de iluminado, que dice estar más allá de los sentimientos del resto de mortales. Qué tristeza” todo asegurándome de no concederle el derecho a réplica y reservarme así el privilegio de la última palabra.
Muchos amigos Blogger han visto un blog que tenía el enlace aquí mismo, en mi lejana galaxia, donde abiertamente se ofrecían “mis servicios sexuales a caballeros distinguidos y por una módica suma (muy módica a mi gusto) amanecer atrapado en las alas tristes de este ángel caído”. Una triquiñuela macabra con olor a amante despechada y que solo me ha traído ahora a la necesidad de explicar que no fui yo quien creó ese blog. Tres Blogger amigos, quienes no menciono por no tener autorización para ello, guiados por la curiosidad y/o preocupación me hicieron conocer la situación, me orientaron para la solución y se rieron conmigo del percance.
Es por esto, que a continuación presento un decálogo de agravios a favor de mi buen nombre y dignidad.
1. El chico de las fotos SI ERA YO, lo confieso medio apesadumbrado, sobre todo por las distinguidas damas que suelen visitar mi espacio y que hubiesen visto las referidas imágenes. A los dignos caballeros obviamente mucho daño no he hecho, aparte de la panorámica de un culo ofrecido y vacilante del cual solo puedo destacar que no tiene celulitis.
2. De haber pertenecido a la noble estirpe de las putas, las buenas putas de Dios, las que escuchan y dan consejos, no me hubiese puesto en evidencia publicando el enlace de mis servicios desde mi propio blog, por una simple y llana razón: ninguno de los visitantes habrían contratado los servicios de un loco, chalado, neurótico, paranoico y existencialista donde lo más lejano que se podría encontrar sería placer sexual.
3. Mi “amigo” (si, tú Rodriguito, que resultaste ser el más fiel seguidor de esta web) que amablemente creó para mí un blog tan lúdico y explicitó, solo logró su cometido vengativo en una cosa: ¡Puso las putas fotos más feas de todas las que tenia! Pero, ¡Jesús! ¿Hay que ser tan depravado en la vida para poner esas fotos, aprovechando que este servidor se veía tan gordito? ¡No! Eso fue ofensa a mi dignidad y a la salud visual de los visitantes. Los amigos Blogger, a quienes no nombro por no tener su permiso, pueden dar fe que tengo fotos del culo más bonitas que esas.4. Tristemente para mí, he de reconocer que no recibí una sola llamada solicitando los servicios que de manera generosa ofrecía este blog. No hubo el viejo verde, el joven desubicado, la loquita del closet, un turista sexual, un apadrinador de putos, nadie, nadie llamó a pedir mis amaneceres… eso, eso es lo que verdaderamente me rompe el alma.
5. No hay quinto malo.
6. Juro solemnemente que no he sido ni ejercido la profesión de masajista, acompañante, escort, puto, prostituto, prepago, babilonio, callejero, taxiboy, o cualquier sinónimo que se le pueda aplicar a tan antigua y noble profesión. Bueno, eso si no contamos el cuarentón que por allá en mis años de universitario caleño, después de algunos encuentros romántico – clandestinos me llenaba los bolsillos de billetes y me decía que era para el trasporte de regreso a mi casa. Cabe aclarar que este cuarentón, muy apuesto obviamente, era un prestante señor con un alto puesto en una empresa del gobierno, por lo cual los billetes que cargaba en mis bolsillos no eran más que una devolución de lo que mi familia invertía en impuestos.
7. Juro solemnemente que no soy ni seré un trabajador nocturno (o diurno, no había horario especificado en aquel blog) por cuanto, para qué nos vamos a engañar, con el cuerpo que tengo ahora el máximo placer que puedo prodigar, es el bello placer de una gran carcajada. ¡Que, coño, si más fácil me pagarían para vestirme que para desvestirme! No me vendo, porque creo que el mercado está saturado de modelos más recientes, a muy bajo precio y a los cuales no hay que invitar a una cena de antemano.
8. Me sigue ofendiendo la idea que haya escogido las peores fotos que encontró de mí.
9. Solo mi amigo Jako y mi amigo Green podrían testificar en mi favor, por conocer a ciencia cierta mi lugar de trabajo, mi estilo de trabajo y mi horario de trabajo. Y dejo constancia que no me he acostado con ninguno de los dos para que sea mi coartada en este caso en particular; me acostaría con ellos, porque son divinos y eso cumpliendo el requisito previo de la cena romántica.
10. No le temo a mi desnudez, no le temo a mi gordura, no le temo a dar la cara; no me conocía tan bien mi amiguito si pensaba que de esa manera me haría pasar un mal rato y solo me regalo la certeza de que él es un triste marica y un marica triste; eso sí, no me conformo con la idea que hayan visto de mí las peores fotos… Antes muerto que sencillo, ¡y aun después de muerto! porque ya he encargado a mi madre contratar un servicio funerario que pueda garantizar que seré un hermoso cadáver.

martes, 19 de mayo de 2009

Sobre mi hombre ideal

Tres personas esta semana me han dicho: No veo la razón por la cual estas solo. A decir verdad yo tampoco la veo, sin embargo, estoy solo. He estado solo por mucho tiempo y quizás deba de estarlo por un tiempo mayor.
Pero anoche traté de buscarle una definición a otra pregunta, quizás más común para mí: ¿Cómo es la persona que espero? No hacía falta un doctorado en física nuclear para saber que ese es el punto de quiebre de mi vida romántica. Una serie de exigencias desaforadamente simples crean un personaje tan complejo que puede llegar a ser considerado Utópico.
Sobre mi hombre ideal.
Debe ser buen conversador, buen escuchador, respetuoso de silencios y respetuoso de palabras. Debe saber volar dentro de una pintura sin sentido alguno. Debe amar los cuentos infantiles y los chocolates, el buen cine y el mal cine, la buena música… y la no tan buena (no creo que haya música mala)
Mi hombre ideal debe derretir mi pasado amarrándose a mi presente sin prometer futuros, de hecho, no debe hacer promesas en voz alta, pero debe cumplir todas las que le haga a su propio corazón. Mi hombre ideal debe robarme la cabeza.
Mi hombre ideal debe seducirme, erotizarme, estimularme, desearme, subyugarme, poseerme, habitarme, enlazarme por todos los contactos posibles sin dejar de ser dos personas únicas e irrepetibles.
Mi hombre ideal carga la simpleza del invierno, la belleza de la primavera, la inclemencia del verano y el enigma eterno del otoño amarillo de cielos indescifrables. Mi hombre ideal está siempre cerca, aun cuando sus brazos se encuentren lejos de mí.
Esa es la respuesta a todas mis preguntas. Esa es la cursi realidad de mi vida romántica. Estoy solo porque el hombre de mis sueños debe encajar en un molde muy complejo, el hombre en sí debe ser tan simple que coincide a la perfección con las tonterías que pido.
Pero no debo pensar que mi hombre perfecto no existe. Quizás está al otro lado del Atlántico, leyendo el periódico o tomándose un café un una plaza pequeñita. Tal vez está deseando conocerme y hacerme feliz.
No sé, de pronto está haciendo el amor pensando en mi… porque yo también hago el amor pensando en él.

viernes, 8 de mayo de 2009

Sobre dos años... cosidos a retazos


Anoche tuve un sueño particularmente raro, y es en serio, así que espero contengas la risa.
Soñé que de alguna manera había ganado una escoba mágica, si, de las mismas que usa Harry Potter para volar, eso sí, la mía era de mejor calidad je je je.
Bueno, pues tenía yo tantos amigos, que le acondicioné un artilugio a la escoba para poder cargar con mis ellos y volar por lugares grandes… muy grandes. Para cuando llegue a pisar el hielo en algún paraje lejano, fue cuando me desperté y comprobé que se me había caído la cobija y los pies se me estaban congelando.
Hace dos años encontré la puerta de escape, la salida perfecta… la verdadera manera de volar. Hace dos años me aventuré, después de leer por pura casualidad a un vaquero hermoso, a un ángel colega y a un hada del sur del mundo, a iniciar mi espacio, dándole un guiño a Frida con el grito enorme de ¡PIES PARA QUE LOS QUIERO, SI TENGO ALAS PARA VOLAR!
Frida, ya lo sabe mi amigo el coctelero, es mi delirio, mi pasión, un reflejo antiguo en los espejos de mi hoy, de mi presente; Frida, uno de mis seres querido, quien junto a Sabina y a Chavela, han tenido un guiño aquí, en mi Lejana Galaxia.
Pero las cosas se salieron de las proporciones que inicialmente planeé… y vinieron personajes hermosos desde el otro lado del país, del continente ¡y desde el otro lado del Atlántico! Cada personaje con una idea, con una caricia en el momento oportuno, cada personaje con las alas lustrosas y abrigadas para decirme de una manera o de otra “puedes contar conmigo”
Así me di cuenta que los amigos no son necesariamente para verlos cada día, los amigos son para sentirlos, para conocerlos, para comprenderlos y aun así poder refutar sus ideas (sin pretender cambiarlas)
Los amigos vienen en todas las presentaciones posibles y a través de mi blog me he dado cuenta que llegan por los medios más insospechados.
Gracias, por venir, por pasar, por quedarse. Gracias por ser mis amigos, quizás los verdaderos, quizás los únicos. Gracias por quedarse a mi lado y por aventurarse conmigo a volar, aun teniendo en cuenta que mis alas desplumadas y sucias no son muy fuertes en ocasiones. Gracias por sostenerme en vuelo.
Dos años, cosidos a retazos, pedacitos de alma en cada escrito, ausencias pero nunca olvidos… el hermano menor (Oz) que nació después, ante la imposibilidad de Dark de ser tan colorido.
Dos años… que auguran ser mil… que espero estén para siempre escritos en mi biografía y en la palma de mi mano.
Gracias, por no temer volar conmigo, en mi loca escoba mágica, sentaditos, riendo para mí y viniendo para mí…. Gracias por enseñarme que ALQUILARSE PARA SOÑAR sí vale la pena.