Hay cosas inútiles a las cuales estamos amargamente encariñados, para la muestra un botón: El dedo meñique de los pies.
¿Hay algún artilugio más inútil en todo el cuerpo? No, no lo creo, el dedo meñique del pie tiene una sola, única y macabra función: ser el portador de un callo y darse horrorosos golpes contra las esquinitas y las mesas. Aún así, ¡ese dedo que te hace tropezar no sería mutilado a gusto propio nunca! Es una debilidad pero es nuestra, nació con nosotros, lo vimos dar sus primeros pasitos y lo vimos vestir su primer uñero…. Entonces, ¿Cómo alejarlo de nuestro corazón y de nuestra anatomía?
A Diana se lo había dicho su madre, se lo habían dicho sus amigos y se lo había dicho la baraja con la carta del dos de espadas: ese hombre no iba para ningún lado. Ese hombre era simplemente un hongo emocional; no aportaba, no entregaba… llegó un momento en que simplemente era un bulto medio calvo a la otra orilla de la cama. La nostalgia enorme que producen las malas relaciones, comienzan cuando se resta lo que se tiene con lo que se desea tener… y la diferencia es enorme.
Pero el corazón siempre tiene mucho de Capitán de barco: dispuesto a hundirse con la nave, dispuesto a acompañarla hasta el final; pero, ¿Quién la puede culpar? ¿Quién de nosotros no se ha atado a un dulce tormento con la esperanza vacía de un cambio, con el anhelo de revivir pasados mejores tiempos?
¿Hasta donde llegar con la esperanza de un cambio? es una buena pregunta; ¿hasta donde podemos modificar y acomodar los comportamientos ajenos? Realmente en el paso por esta situación son más los interrogantes que las respuestas, cada quien tendrá un punto de vista diferente, habrá quien soporte malos ratos, malas noches… malos tratos. Habrá quien a la primera noche lo mande todo al demonio y ponga los puntos sobre las íes.
En mi caso son dos los puntos que me detienen y me hacen soportar: la terrible idea de la soledad, de quedarme solo de nuevo, de tener que volver a empezar o la idea de hacerle daño a la otra persona.
Flaco favor le hace al corazón la terrible idea de ser un mártir. Poca ganancia se gana de soportar en silencio: muchos malos ratos y una espera incesante en la que todo tiempo pasado fue mejor.
Finalmente Diana terminó con la relación… finalmente se dio cuenta que a la hora de saldar las cuentas, ella estaba perdiendo y que aun buscando en todas las cartas de la baraja, el futuro de esa relación no era más que una masa gelatinosa en la que nadie podría ser feliz.
Habrá quien calle, suspire profundo y se abrace con ilusión a ese mal amor aun sin identificar; a ese tumor sentimental que no hace más que succionar y engordar sin reportar ningún beneficio… nadie puede culpar esa actitud… igual, algunas relaciones siempre serán nuestros dedos meñiques del pie: Inútiles, pequeñitas, feas… pero muy nuestras.

