Cuando niño siempre pensaba en qué ser cuando grande. Policía, marinero, biólogo marino, enano de circo, presidente del gobierno; no quise ser bailarín de reality, porque en esas bellas épocas aun no estábamos tan contaminados por la televisión. Pero hace algún tiempo al mirarme al espejo he tenido la certeza de lo que seré cuando grande: voy a ser calvo.
Y es que mirando mi vello capilar tono medio (Hombre, medio tirando a bajo) creo que esta cabellera que ha conocido tantos cortes y que se ha visto de los más variopintos diseños no llegará a los treinta y pico.
Ahora mi pregunta varía un poco. ¿Seré yo en el futuro un calvo orgulloso de mi pelada? O por el contrario trataré de ocultar lo evidente haciendo uso de lo escaso: peinarme una hilera de pelos para tratar de simular una leve sombra sobre el coco liso.
Bueno, el destino venía escrito al nacer sin un pelo de tonto, sin pelos en la lengua y con un retraso en el resto de mi pelaje (cuando mis compañeritos narraban selvático lo que en mi anatomía aun era desértico)… pero es que sentir las ideas tan ventiladas es otra cosa. Me sentiré como pensando con una bola de cristal, donde todos pueden ver mas allá de lo evidente!
La hermosa Celia Cruz (Aunque los canones de belleza afirmen lo contrario) lucía un sinfín de pelucas de colores coquetas y elaboradas. ¿Deberé ser yo uno de esos que esconden bajo el peluquín lo que la madre naturaleza se encargó de brillar? Bueno, esta no sería una mala alternativa si no contamos con horror la infinidad de Videos Locos donde al pobre calvo se le cae la peluca en el grado de la hija, en mitad de un discurso o en una gran olla con comida.
¡No, No al macabro peluquín! Seré un calvo de los de antes, de esos orgullosos que se extinguieron con los caballeros y los dragones. Seré un calvito digno como San Francisco (aunque de franciscano solo tenga la pobreza) como Ghandi, como Sean Connery o ¡como Amy Winehouse si es que sigue empeñándose en hacer ese macabro moño!
¡No a las abundantes cabelleras de los famosos de las películas!
Seré un calvo digno, presidente de la ACD Asociación de Calvos Dignos… y nuestra publicidad la hará una bien rapada Britney, demostrándonos que quedarse calvo también es una buena manera de hacer historia… aunque solo sea la historia personal.


