lunes, 7 de julio de 2008

Sobre el inventario para empezar de nuevo

- El libro de Cien Años de Soledad que no tiene carátula.
- Cuatro cd’s Cruz de olvido (Chavela Vargas), Tango (Banjo Fondo), De mi alma Latina (Placido Domingo), Compilado de Rock en español.
Aun no sabía si tendría por lo menos el dinero necesario para el pasaje de ida, el pasaje de regreso puede esperar mucho tiempo. La tarde estuvo fresca pero no llovió; no quería pensar en la idea de irme, de dejar el mundo conocido para buscar el Oriente navegando al Occidente. Tenía miedo, en las noticias el rescate de 15 secuestrados robaba infinidad de lágrimas y yo lloraba de miedo, ocultando en la alegría colectiva un dolor personal. Horas después un beso de Mamá, un abrazo de mi padrastro, y los cuatro niños de mi casa acompañándome hasta la parada de autobús, limpiando de sus caras sucias esas lágrimas sinceras que dejaban un surco indeleble en sus mejillas y un surco eterno en mi corazón. Hubo un beso para todos y un hasta luego.
- Todas mis camisetas, mis pocas camisas, pocos zapatos y cinco perfumes.
- 300 canciones que pesan menos que las lágrimas que costó escribirlas.
- Bestiario de Cortazar y Antología Poética de Pablo Neruda.
- El muñeco de trapo que me dieron en la fiesta de Santiago.

Días atrás Paloma, un labrador dorado que es la consentida de Mamá tenía la mirada triste, eran unos ojos brillantes como si en cualquier momento fueran de derramarse también. Algunos creen que está embarazada y ella, que ha amamantado infinidad de cachorros ajenos, talvez estaba temerosa de enfrentarse a amamantar los propios. Contra la ventanilla de autobús, luego de eternas horas con una enorme maleta y una botella de agua en la mano, miré mi rostro bastante cansado; recordé que la noche anterior no había dormido más que dos horas, el insomnio de nuevo haciendo estragos. Entonces vi los ojos de paloma en mí, vi el mismo miedo de cumplir la meta que he alentado en tantas personas, me vi mudándome un paso mas a mi propio destino sin saber que éxitos o fracasos se asomaban a la esquina, oculté mi rostro tras la oscuridad de la ventanilla que deslizaba un Valle tranquilo y silencioso y dejé que ese nudo de miedo, de tristeza, de nostalgia, de melancolía, se convirtiera en un mar de lágrimas incontenibles que quizás en mi no se vuelva a repetir en mucho tiempo.
- Las fotos de toda mi familia y mis amigos.
- Mi teléfono celular.
- Algo de dinero, muy poco, en el bolsillo derecho.
Mi retirada fue muy corta… más corta de lo que pensé. No se con qué frecuencia pueda venir a renovar mi lejana galaxia... no se cuando pueda pasar por la casa de todos mis verdaderos amigos para reportar sintonía… son muchas cosas que ahora no se, los miedos han cambiado, los sueños están intactos, Bogotá es muy grande y yo espero que haya una oportunidad para mi, porque creo que me la merezco. Gracias por las palabras de aliento, gracias por no olvidarme, gracias por recordar que más allá del mundo conocido, en una lejana galaxia, un ser diferente a muchos comenzó a creer y definitivamente puede dar fe de que está vivo!

martes, 1 de julio de 2008

Sobre ciclos que acaban.

La nieve lo invadía todo y hacía un espectacular tapiz que me llegaba hasta casi las rodillas, ese fue el sueño del sábado, dicen que debo analizarlo ya que estamos en invierno; anoche soñé con trigo, gran cantidad de trigo dorado como en un comercial de pasta italiana, era hermoso verlo correr por mis manos como agua de oro.
Me gusta cuando recuerdo mis sueños. Cuando se presentan como una realidad alterna que disimula un poco la calma excesiva que me rodea.
Hace poco más de un año que soñaba con hablar, con tener alguien para conversar de todo o de nada, alguien que entendiera que soy algo complicado pero que no intentara cambiarme.
Fue cuando entendí que no iba a encontrar ese amigo en las cercanías… ese amigo estaba en una galaxia lejana que yo tenía que crear. Pero entonces mi lejana galaxia comenzó a poblarse de habitantes variopintos y hermosos que me enseñaron que en la variedad está la vida. Un hada, un joker, una rosa en silencio, unos cuantos gatos, un patojo, una chica que no se decide a crear un blog… solo por nombrar algunos de los seres mágicos que inventaron su propio idioma para comunicarse conmigo y hallaron la mejor manera para acompañarme a ser feliz por un ratito.
Ya estoy preparando las maletas con las cosas útiles e inútiles que realmente necesito. Ropa, elementos de aseo, estoy en el idilio sobre si llevarme mis cd’s o no, un ejemplar de Cien Años que tiene mi edad y no tiene carátula, miles de escritos…
Tengo esa enorme nostalgia que tienen los que se van, pero aun así, no tengo deseos de regresar. Tengo un agujerito en ese lugar indescifrable donde se alojan las lágrimas y los buenos recuerdos.
Curiosamente más que las posibilidades de que no encuentre trabajo, de que no tenga qué comer en la noche o de los cambios obligados, tengo miedo al olvido, tengo miedo a imponerme un silencio de timidez y soledad, a que mis pocos amigos se envuelvan en sus vidas a que mi familia se enrede en la cotidianidad y que de nuevo yo no pueda conversar, porque entiendo que ya mi lejana galaxia tendrá sus puertas cerradas por mantenimiento (podría decir que en su mejor momento... en su más alto nivel de comments ;).
Ahora estoy respirando profundo, un largo respiro que debo hacer antes de saltar al vacío, ese será el único momento valido para comprobar la firmeza de las alas, la fuerza del viento y la firmeza del carácter; ahora no se si la semana próxima pueda regresar con una enorme sonrisa a contar mis nuevas aventuras o que ni siquiera tenga unas monedas para pagar el alquiler de un computador… ahora sé que hay ciclos que se van quedando en ese agujerito, en ese lugar indescifrable donde se alojan las lágrimas y los buenos recuerdos, los buenos recuerdos que se guardan de grandes seres como los que me acompañaron en esta primera etapa.
Solamente digo Hasta Luego, quizas hasta la proxima semana o quizas hasta dentro de muchas lunas… pero mi Hasta Luego nunca, nunca equivaldrá a olvido.
Un beso enorme desde esta, nuestra lejana galaxia.

*** Fin de la primera parte ***

martes, 24 de junio de 2008

Sobre rescatar joyas del olvido.


Qué me importa que quieras a otro y a mí me desprecies,
no me importa que sólo me dejes llorando tu amor;
eres libre de amar en la vida y yo no te culpo,
si tu alma no supo querer como te quiero yo.

Sé muy bien que es en vano pedirte que vuelvas conmigo,
porque sé que tú siempre has mentido fingiéndome amor;
sin embargo no quiero estorbarte ni dañar tu vida
soy sincero y sabré perdonarte sin guardar rencor.

No creas que siento despecho de ver que te alejas,
si me dejas por un nuevo amor te dejo también,
porque al fin con el tiempo el olvido curará mis penas;
sigue feliz tu camino y que te vaya bien.

jueves, 12 de junio de 2008

Sobre el doloroso arte de la espera

Cuando pregunté por Mabel, la verdad es que me imaginé que me dirían que ya no enseña en la escuela de toda la vida, que se había ido para España como sus hermanos o que simplemente no había regresado por el gimnasio, pero Marco con un tono de extrañeza me respondió: “¿acaso no te diste cuenta que Mabel murió? Curiosamente, hoy es su primer aniversario!.
Yo no respondí nada… Mabel simplemente era una vecina y conocida del gimnasio, pero… nunca me habría imaginado que me dirían que se murió, ¡era muy joven¡
Pero nadie veía a Mabel como la chica joven; todos la recordaban como un árbol que lucía fuerte pero de raíces destruidas, que se mantenía en pie por el simple beneficio de la costumbre.
A tan solo una semana de su matrimonio, Mabel recibió una carta del amor de su vida, de su único hombre, de Él. En ella le explicaba esa extraña situación que lo había hecho olvidar sus promesas e irse a buscar un amor que lo llenara de verdad. Él ya no esperaba el amor de colegio que había de circular entre los dos.
Mabel perdió el sentido de repente con la carta en la mano y las lagrimas detenidas en un instante de dolor profundo y silencioso. Pasó varias semanas en el hospital y a su regreso parecía la misma, pero no era así. Una falla cardiaca (similar a la Verónika de Coelho) y un dolor en el alma se le había instalado para siempre.
Veinte años después Mabel había muerto por su falla cardiaca, entregada al amor de los niños de la escuela y conocida por todos como la mujer hermosa que se consagró a un amor… y por ese amor murió.
¿Qué tanto darías tú por amor?... alguna vez puse aquí, en una canción, en nombre del amor hasta la vida… hoy quiero reafirmarlo… aunque aun estoy esperando los besos de leyenda que borren el pasado y me dibujen un futuro, aun estoy esperando esa historia de amor, que pueda vivir a plenitud y que no sea un espejismo…
…Y si… es la verdad… no se que futuro tengamos (y apuesto que ninguno) pero quisiera conocer ese raro nivel de alquimia que hará que mi piel estalle al simple contacto de tus dedos…
…que bueno sería olvidar todo el pasado en tus manos… y darme cuenta que no hay futuro sin ellas… que bueno sería controlar tu respiración y tu sudor y tus ganas y tus pensamientos… y vivir llenó de esas raras y simples cosas que tiene la vida…
… no se si es bueno saber que estamos a algo más de tres horas… no soy bueno con el tiempo, a veces el optimismo me dice que es muy poco… solo sé que sabemos mucho el uno del otro… que sabemos que tenemos un pasado, que pesa algo, y que quizás juntos, como ya lo dije, no tengamos futuro. Pero hoy hablo del presente, el tiempo en que me robas el aliento y me sudan las manos y me tiemblan los labios que anhelan los besos que no se si llegarán…
… quiero conocer ese nivel de alquimia que hará que mi piel se funda en un abrazo lento y silencioso, sabiendo que la vida se tomo veinticinco años en prepararme para ese eterno segundo, donde los relojes no se habrán inventado y donde los tiempos no sean mas que unidades utilizadas para medir la música que lo invade todo; sabiendo que la evolución inventó la curvatura de mi espalda para sentir como bajas suavemente por ella, definiendo mis limites incontrolables y mi geografía inexplorada y entendiendo que se tardaron varias generaciones de ancestros en ponerme aquí, para ti, por un minuto, por un instante… que quizás no se vuelva a repetir… un instante de inequívoco olvido de todo y de todos… una explosión galáctica que consuma todo lo que represento y que quede en mis recuerdos como el único, verdadero y sincero de amor…
Quizás por ese momento, por esa fracción de segundo, sin dudarlo dos veces, yo también daría la vida.

sábado, 31 de mayo de 2008

Sobre el pasar de los años

Apresuradamente me dirigía a casa de Mamá, tratando de que mi caminar fuese más rápido que el aguacero que amenazaba desde las tres de la tarde, cuando vi en una casa un cajón grandote con un letrero encima: “se vende tarjetero”
Entonces recordé que aquellos cajones se usaban para poner armónicamente las tarjetas que habrían de agasajar al cumpleañero, a la mujer que tuvo bebé o al graduando.
Las tarjetas eran una sublime expresión de cariño, que hacían de la navidad o del San Valentín (amor y amistad en mi tierra) una época para unir y para recordar… pero al igual que el correo tradicional, ese de cartas perfumadas y letra chueca, las tarjetas quedaron en el olvido y los tarjeteros murieron en con un letrero en su parte superior y esperando que el aguacero los lavara por enésima vez, quitándoles el brillo de sus bordes y el hermoso tono de su color.
Si, es cierto, la Red fría e hipnótica llegó para abreviarnos la vida y para modificar las expresiones. Quizás el poético cartero ya no llega en las mañanas a pelear con el perro del destinatario para entregar un sobrecito sellado y destinado a curar la herida de una ausencia prolongada… pero puedo dar fe de que vi como dos ancianitos abrazados, lloraban de alegría al ver en tiempo real como su hijo les presentaba por WebCam a su novia, una linda Holandesa con una sonrisa llena de dientes perfectos.
Hace un año y un día que llegue a poner los cimientos de mi lejana galaxia, armado con escritos guardados desde tiempos inmemoriales y que solo eran conocidos por una compañerita de trabajo. Llegue sin saber la diferencia entre un blog y un post, o entre un meme y una cadena que te anuncia que morirás en tres días. Llegue sin saber quien se interesaría por leer mis letras pero con la plena convicción de que pasado un año tendría cientos de mensajes, como el blog Macanudo de Liniers,, el primero que alguna vez leí.
Hoy, un año después y con casi treinta mil visitas recibo entre nueve y doce comentarios por cada entrada que hago, claro, muy lejos de los cientos que esperaba, pero a ciencia cierta nueve o doce mensajes que me hacen muy feliz. Nueve o doce personas por las cuales valía la pena escribir una vez más.
He tenido momento para quejarme, para soñar, para reír o para poner canciones, hoy creo que es un buen día para agradecer tanto a quienes vinieron durante todo este tiempo como a los que me visitan desde hace poco, todos igual de importantes para mi; tanto a los que dejan comentarios, como a los que pasan en silencio; ¡Gracias! porque a través de una Red fría e hipnótica escuché y fui escuchado, y muchas de esas voces hicieron nido en el corazón y abrigaron el alma. No se yo cuanto tiempo estaré ordenando las orbitas de mi lejana galaxia; no se cuantos cumpleblog más tendré para agradecer las visitas o para recriminar las ausencias. Pero hasta hoy hice cincuenta y dos semanas de labor, casi dos docenas de nuevos Amigos y mil razones adicionales para agradecer porque sin quererlo, a través de este espacio es donde verdaderamente me estoy conociendo.